Cuenta una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron y uno le dió una bofeteada al otro.
El ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: HOY MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.
El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.
Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra: HOY MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA.
Intrigado el amigo preguntó: ¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora que te salvé la vida, escribes en una piedra ?
Sonriendo, el otro amigo respondió: “Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo. Por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo “.
Fuente: El Libro de las Grandes Reflexiones
Atentamente
Raúl Alejandro Rico Aranibar
Desarrollo Personal, Formación Financiera Básica & Éxito Integral
Consultas: info@raulrico.com



Me encanto el mensaje de esta metafora, gracias por compartir, Dios te bendiga
Me alegro que te haya gustado
Un abrazo
RAUL
Recordamos rápidamente las pequeñas ofensas y olvidamos con rapidez los momentos en que nuestros amigos nos han demostrado que están ahí en los momentos duros.
Por desgracia los malos momentos suceden más habitualmente de lo que quisiéramos y aun así, a veces no terminamos de saber valorar quienes son nuestros verdaderos amigos. Debemos ser justos y distinguir entre una ofensa y un motivo importante y actuar consecuentemente a la misma altura con la que queremos ser tratados.