A continuación, tengo en gusto de presentarte un artículo de mi gran amigo costarricense Eladio Alonso Valerio Madriz, escritor de primera talla en literatura enfocada a nuestro crecimiento personal, conferencista y coach en temas de motivación humana, liderazgo personal y profesional, relaciones humanas, administración del tiempo, inteligencia emocional, manejo eficiente del dinero, etc.
Espero que lo disfrutes y lo aproveches, y al mismo tiempo te invito a visitar su flamante sitio web, el cual promete ser una fuente inagotable de sabiduría en bien de tu crecimiento como individuo…
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Revisando en el diccionario, me llamó poderosamente la atención la forma tan simple como define la palabra “fracaso”: mal éxito. Este concepto no deja dudas de que una persona (o un grupo de ellas), que ha trabajado incansablemente por alcanzar determinado objetivo, puede sufrir en el camino un traspié, un sinsabor, un “mal éxito”. Es decir, haciendo un juego de palabras, pueden obtener un éxito, sólo que negativo.
Fracaso = “éxito negativo”. Si me lo permites, por un momento quisiera dar marcha atrás en el tiempo y que juntos recordemos los cursos de Matemáticas que hemos llevado en nuestra educación básica (¡y que tanto hemos aborrecido!). Cuando realizamos una multiplicación de números enteros, para el caso que me interesa resaltar debemos aplicar la siguiente regla invariable con el fin de asignar el signo al producto final: negativo (–) x negativo (–) = positivo (+). De conformidad con esta norma, si un “éxito negativo” (–) lo multiplico por otro “éxito negativo” (–), ineludiblemente obtendré un “éxito positivo” (+). En otras palabras, si multiplico los fracasos que voy obteniendo hacia la consecución de mi meta y aprendo de ellos (¡algo muy importante!), llegará un momento determinado en que obtendré el éxito. ¡No hay vuelta de hoja! Por lo tanto, es necesario el fracaso para obtener el éxito. ¡Las Matemáticas no fallan! El requisito básico es insistir hasta que la regla matemática funcione. Ten la seguridad de que llegará a funcionar.
Ahora bien, un “mal éxito” o “éxito negativo” nos conduce a dos vertientes irremediables: a seguir luchando con mayor ahínco o a cejar en la pelea. Entiéndelo bien: el fracaso únicamente nos presenta estas dos opciones. No nos da una tercera o cuarta alternativa. Y necesariamente, nos obliga a seleccionar una de esas dos: o nos sirve como aliciente o nos desanima.
Napoleón Hill menciona al respecto: “El mundo es generoso y perdona nuestros errores y fracasos momentáneos, siempre y cuando los aceptemos como un estímulo para seguir luchando, pero no perdona si abandonamos en cuanto aparecen las dificultades”.
¿Eres de los que se rinden ante el primer obstáculo?, ¿eres de los que caen en estado de depresión cuando no obtienes logros prontamente?, ¿eres de los que abandonan el juego apenas el marcador se empieza a presentar en tu contra?
¿Quieres convertirte en ganador o perdedor? ¿Quieres ser un triunfador o un fracasado? Nota que todos tenemos derecho a seleccionar cualquiera de estas dos alternativas, gracias al libre albedrío que nos dio el Todopoderoso. Puedes hacer de tu vida un éxito o un fracaso. Curiosamente, pocos escogen el camino del triunfo porque es el que tiene cuestas más pronunciadas, es el más extenso y presenta demasiados obstáculos. Sin embargo, si quieres constituirte en un ganador solamente podrás tomar un camino sembrado de fracasos que, si te lo propones, te conducirán al éxito. En este camino no es válido desanimarse. Toma en cuenta lo dicho por John Maxwell: “Un ganador es tan grande que admite sus errores, tan inteligente que les saca provecho y tan firme que los corrige”.
La vida se basa en prueba y error. Como seres humanos, tenemos la posibilidad de tomar nuestras decisiones. Sin embargo, nunca esperes acertar en todas ellas. Por Dios, ¡eres un ser humano y tienes derecho a equivocarte! A lo que no tienes derecho es a no aprender de tus equivocaciones y a no volverlo a intentar.
Aún no ha existido un hombre o una mujer que no se haya equivocado en su vida. ¡Y si por casualidad existiera es porque nunca han intentado hacer nada de provecho con su existencia! Razón de más para reafirmar que el fracaso es fundamental para el éxito. Si lo tomas como un aliciente, descubrirás que el fracaso te dará fortaleza, constancia, paciencia, humildad, deseos de superación, desarrollo de inteligencia y te convertirá en un luchador.
Aprende a ver el lado positivo del fracaso. No le tengas miedo ya que su presencia es vital en tu vida. Visualízalo como un buen amigo que, si así se lo permites, te guiará por la senda que te conducirá necesariamente al éxito. Por eso, cuando el fracaso aparezca, toma en cuenta que cada vez estás más cerca de obtener lo que deseas. Estás a un paso de alcanzarlo, por lo que no debes desistir. Recuerda la fórmula matemática infalible: negativo x negativo = positivo. Fracaso x fracaso = éxito.
Eladio Alonso Valerio Madriz
Director de www.caminoalacumbre.com
Email: info@caminoalacumbre.com


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