Muchísimas personas tienen una capacidad increíble de generar ingresos, pero al mismo tiempo, una pésima capacidad de administrarlos, invertirlos y crear verdadera riqueza y/o independencia económica.

Como diría Mario Borghino, un experto en el manejo del dinero: “son ricos generadores pero pobres acumuladores”.

Millones de personas tienen la habilidad de generar miles de dólares al mes (ya sean profesionales independientes, emprendedores, asesores, ejecutivos, coaches, etc., incluso gente sin estudios académicos, pero con grandes habilidades en sus oficios), sin embargo, debido a su mala gestión, no cuentan con un respaldo financiero sólido, por el motivo que gastan más de lo que ganan, y aunque sí ganan mucho, administran mal, conservan muy poco, invierten casi nada, no construyen verdaderos activos, lo cual deriva en riqueza nula y dependencia absoluta de sus fuentes de ingresos.

Internet se está llenando de “gurus” “profetas” “dalais lamas” “padrinos” “ninjas”, y “dioses” porque asi les gusta auto-denominarse, y están motivando a muchísimas personas a pensar en millones de dólares, porque aseguran que lo contrario es mediocridad, pero lo que me preocupa de todo esto, es que no hay por detrás, una base fuerte de educación financiera que les permita conservar e invertir más de lo que ganan y gastan.

Los ingresos, sean estos bajos, promedio, altos o super-altos, son solo una variable de la formula de la fortuna neta, ya que después viene lo más importante, que tiene que ver con la administración eficiente, las ahorros para inversión, la inversión propiamente dicha (respaldada de un plan financiero simple y efectivo), y los ingresos pasivos que son los que verdaderamente independizan económicamente a las personas.

Creo que si las personas se enfocan solo en ganar miles y miles de dólares al mes y al año (me refiero a ingresos activos, no pasivos), pero no tienen una cultura financiera acorde a estos nuevos ingresos, pueden caer en una espiral de mal manejo de su dinero (así sean unos expertos en su campo), porque no han desarrollado una inteligencia financiera que les permita saber qué hacer con aquello que ganan.

Los ingresos derivados de un trabajo (llamados activos o ganados), no son sinónimo de lujos, viajes, placeres y libertad.

Son la materia prima para poder administrarlos, invertirlos y obtener ingresos residuales o pasivos, de aquellos VERDADEROS ACTIVOS que sean lo que nos generen libertad financiera, que en muchos casos, es absolutamente más recomendable que solo obtener grandes ingresos.

Ese tipo de ingresos (derivados de una eficiente administración), son los que deben financiar los verdaderos lujos. Por eso es que se dice: “primero los flujos, después los lujos”.

Existe mucha gente que es rica en números, pero que no son financieramente libres, tal vez porque gastan demasiado, o sus rendimientos de inversión no son los esperados, pero al mismo tiempo, existe gente que es económicamente independiente por el resto de sus vidas, pero que no son ricas en números.

Muchas personas están enfocadas en generar altos ingresos el resto de sus vidas (trabajando muchas horas al día), pero no tienen en mente independizarse económicamente para el resto de sus vidas, lo más antes posible.

Estas personas efectivamente ganan miles de dólares, pero están gastando mucho más que antes, por lo tanto, se están volviendo dependientes de sus ingresos.

Se dice que a mayor capacidad de generar ingresos, mayor capacidad de gastarlos, y de ahí deriva mi preocupación, ya que debido al trabajo que realizo, y a la enseñanza que imparto, siempre me llama la atención el enfoque que se le da a los altos ingresos, y no a lo que viene después de generarlos.

He comprobado en carne propia y con mis propios clientes, que “lo importante no es lo que se gana, sino lo que se hace con lo que se gana”.

En resumen: Si tu enfoque está en el hecho de ganar y ganar, pero estos ingresos no están respaldados de una educación financiera sólida, te espera una vida de diversión y derroche a corto plazo, pero una vida de estancamiento financiero a mediano y largo plazo.

 

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